Librerías, más que libros

Hace unos días se celebró el Día de las Librerías. No soy mucho de “días de”, entre otras razones porque soy incapaz de recordar las fechas. Nunca lo he hecho, y algo me dice que no es algo que mi memoria vaya a solucionar en un futuro próximo. Sin embargo, supe de ese día al ver imágenes de librerías y libros en las redes sociales. Resultó bonito y acogedor. 

Muchos no consideramos las librerías tiendas sino lugares en donde poder refugiarnos. Uno puede entrar ahí y pasar desapercibido. Observar todos esos libros, sacar uno, leer la contraportada, abrir su interior y volverlo a poner en su sitio. Así hasta que la mirada se detiene cuando cree haber visto algo. A veces nos llama la atención el título, otras el autor y, en numerosas ocasiones la portada, a veces tan trabajada y bonita que dan ganas de enmarcarla. 

Las librerías son mi lugar feliz. Las librerías y las floristerías. Hay sitios que parecen destinados a protegernos del exterior y a calmarnos la mente. Sus paredes nos abrazan como una madre, son como murallas protectoras, y tras ellas los problemas parecen un poco más pequeños.

Tengo imágenes guardadas de librerías, algunas las imprimo y las pego en mis cuadernos. Me gustan caóticas, tenues, de segunda mano, puede que de tercera, de tantas manos que no merece la pena ponerle un número; librerías a rebosar en donde se amontonan palabras en cada centímetro del suelo, desconozco cómo no se enredan entre ellas. Memorizo esas fotografías por si las reconozco en algún viaje.

Siempre he sentido que los libreros te conocen sin saber tu nombre y aún así te guardan el secreto. Saben cuándo estás algo más triste porque buscas respuestas que nadie parece darte, si vas a emprender un negocio o cambiar de estilo de vida. Saben las historias que te gustan, tus artistas favoritos, si eres más de biografías que de aventuras, si prefieres las historias de amor a los thrillers psicológicos. Saben que a veces solo vas a mirar y otras te ven que no sabes lo que buscas, pero te dejan que hojees y manosees todos los ejemplares que necesites antes de dar con el correcto. Da pánico pensar que puedan saber tanto de nosotros, puede que esa sea la razón por la que tantos prefieran comprar online.

Las librerías son lugares llenos de historias, a las que acudimos cuando queremos olvidarnos un poco de nuestra realidad. Nadie juzga nuestros gustos, nuestras búsquedas y nuestras preguntas. Qué bien ¿verdad?

Danae

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